Metro de Nueva York
Cualquier visitante o residente que se acaba de mudar a Nueva York puede quedar intimidado por el metro. Después de todo, su enmarañado de 26 líneas con 468 estaciones que cubren en total 1.355 kilómetros confunden al más orientado.
Planos del metro de Nueva York
Los secretos del metro de Nueva York pueden ser muchos, y necesitaría más experiencia de la que tengo para ponerlos aquí. Sin embargo, el que no lo conoce debe tener en cuenta cuatro temas principales para intenar comprender el medio de transporte.
Líneas exprés: Varias líneas de metro paran en algunas estaciones, saltándose el resto. Por ejemplo, la línea A, entre la 168 Street y la punta sur de Manhattan, para en 11 estaciones nada más. La línea C, utilizando el mismo trayecto, para en 24 estaciones. Como los trenes de la línea A circulan por sus propias vías (exprés), obviamente cubren una distancia mayor en menos tiempo que los de la C. El problema aquí es encontrar una estación donde paren los trenes exprés. Los trenes que no son exprés son locales.
Horarios restringidos. Numerosas líneas circulan sólo de día y en algunos casos, de lunes a viernes. Un buen ejemplo es la estación más cercana al Museo de Arte Moderno (MOMA): la 53 Street. Dos líneas paran en la estación, la E y la V. Esta última sólo circula de lunes a viernes de 6 a.m. a la medianoche. Pero ese detallito es apenas un asterisco en el plano oficial del metro, y muchas veces aparecen los turistas que esperan los fines de semana en un andén por un tren que no aparecerá (el V) hasta la madrugada del lunes. Los horarios restringidos también afectan a algunas líneas exprés: en el ejemplo de arriba, el tren A se vuelve «local» de la medianoche a las 6 a.m.
La estación de Sutphin Boulevard–Archer Avenue en
la línea E. Es una de las más recientes del metro de Nueva York (abrió en 1988) y también una de las más transitadas debido a su conexión con el Ferrocarril de Long Island de Jamaica y el tren ligero hasta el aeropuerto Kennedy.Cambios de servicio: Debido a la
antigüedad de la infraestructura (un 90% de las estaciones fueron
construidas antes de 1945), los fines de semana se convierten en un
caos de cambios de servicio para los viajeros. La suspensión de
servicio, el acortamiento de líneas y los exprés que se
convierten en locales son de la orden del día. Generalmente
enterarse de estos cambios implica un proceso de tres distintas fases:
los avisos en la web del metro, los carteles al entrar a la estación y, comúnmente, los anuncios de los maquinistas una vez montados en el tren.
Lamentablemente, los últimos generalmente no están reflejados en los dos primeros, por lo cual hay que atinar el oído y rezar por una dicción más o menos entendible. Pero es muy común que los anuncios, producto de un maquinsta que está cansado de repetirse, carezcan de mucha claridad.
Acceso limitado: Muchas estaciones antiguas, sobre todo en la zona sur de Manhattan, tiene acceso directo a andenes de un solo sentido. O sea, la acera este suele tener una boca de metro que lleva únicamente a los trenes en dirección norte. Para acceder a los trenes en dirección sur, hay que cruzar la calle y entrar por la boca de la acera oeste. Mucha gente que se equivoca de sentido de línea tiene que apearse del tren, salir del metro, cruzar la calle y volver a entrar al metro (abonando la tarifa otra vez).
Otras cosas que deben ser resaltadas sobre el metro de Nueva York:
Lo bueno: es un sistema de transporte relativamente barato, seguro (los niveles de delincuencia son bajísimos) y funciona a todas horas.
Lo malo: necesita un estiramiento, muchas estaciones están en un estado avanzado de decrepitud. A veces los roedores parecen dominar las vías. No hay control climático, lo cual es crítico en una ciudad con temperaturas tan extremas. Un abarrotamiento en horas punta que desafía la física.
Una excursión por el metro de Nueva York
B, V, Z y W (sólo discurren de lunes a viernes en días laborales)
Aunque hay muchas estaciones bonitas (ninguna que se asemeje al metro de Moscú), sí puedo recomendar este recorrido de parque a parque por el metro de Nueva York. Al borde sur de Central Park, en la Séptima Avenida y la 57 St., nace la línea Q. Tomarla en dirección sur hasta Prospect Park (unos 25 minutos) en Brooklyn.
Aparte de disfrutar de ambos parques, el Q cruza el río por la parte exterior del Puente de Manhattan, y desde los asientos el pasajero puede disfrutar de una vista envidiable del Puente de Brooklyn, la punta sur de Manhattan y la Estatua de la Libertad. Pasado Prospect Park, la línea Q ofrece una vista espectacular de Manhattan y de Coney Island ya al final de su trayecto.
Otras vistas panorámicas del metro de Nueva York:
- Línea 7: Vista desde los andenes de Rawson Street (33 Street). Se puede presenciar la silueta de Manhattan.
- Línea G: En la terminal sur de la línea (Smith Street y la 9 Street), es el punto más alto del metro elevado: 29 metros.
- Líneas J, M y Z cuando cruza el puente de Williamsburg, en cualquier dirección.
Se debe leer el excelente blog de Tomás sobre el metro de Nueva York.