Valle Nuevo
Las mejores playas ocultas de República Dominicana.
Elegir una playa favorita es un ejercicio en subjetividad. Después de todo, si nos preguntan qué constituye una playa excelente, daremos factores que están reñidos entre sí: temperatura del agua, entorno tranquilo, proximidad al hotel, naturaleza, calidad de la arena, instalaciones para el turista, etc.
Pero
si nos ponemos a hablar de las playas paradisíacas, donde crecen
los famosos limones del Caribe, con palmeras y cocoteros y nadie a kilómetros
a la redonda, entonces las cosas cambian. Aunque parezca mentira, todavía
quedan muchísimas playas más o menos intactas en República
Dominicana. Estas son las mías.
- Playa Rincón. A unos 20 kilómetros de Samaná, en la parte
norte de la península del mismo nombre. La
carretera
de acceso es un camino de cabras, poco aconsejable para los coches.
Pero al final, el viajero obtiene su recompensa. Una playa virginal
con la desembocadura de un río y rodeado de montañas. Los únicos humanos
suelen ser los curiosos habitantes de la zona, pero por lo demás casi
nadie la visita.
- Playa Las Águilas. 31 kilómetros al sur de Pedernales
y a 135 kilómetros de Barahona se encuentra esta maravilla. Arena
blanca y fina, playa enorme y generalmente vacía y agua cristalina
que apenas cubre las rodillas durante varios metros. Pero tiene trabas,
principalmente los accesos y la falta de sombra, pues sólo está la
extraña vegetación semidesértica del Parque Nacional de Jaragua, al
cual la playa pertenece. Eso sí, es la única playa dominicana donde
se puede ver la
puesta del sol reflejada en el agua.
e
palmeras.
Isabela,
fundada por Cristóbal Colón. Un tranquilo río, el Bajabonico, brinda
agua dulce a la zona. A unos 45 kilómetros de Puerto Plata, por la Carretera
de Luperón a Villa Isabela.
Lo primero que vio Cristóbal Colón de lo que después sería República
Dominicana. Este montículo, a dos kilómetros de la ciudad de Montecristi,
tiene una pequeña y tranquila playa escondida del mundo.