El literalismo bíblico

No he conocido a nadie que verdaderamente crea que la Biblia es literalmente verdad. Conozco un montón de gente que dicen creer que la Biblia es literalmente verdad, pero nadie es realmente un literalista.

Si se toma al pie de la letra, la Biblia dice que la tierra es plana y que descansa sobre pilares, y que no se puede mover (1 Chr 16:30, Salmos 93:1, Salmos 96:10, 1 Sam 2:8, Job 9:6). Dice que monstruos marinos gigantescos guardan los bordes de los mares (Job 41, Salmos 104:26) Según la Biblia, el sol gravita alrededor de la tierra y no al revés (Joshus 10:12-13). Ya sabemos qué suerte tuvieron Galileo y Copérnico con sus teorías blasfemas que decían que la tierra era redonda y que gravitaba alrededor del sol. Hoy por hoy, nadie dice seriamente que la tierra es plana porque lo afirma la Biblia.

Hay una pléyade de leyes del viejo testamento que los literalistas no se toman literalmente: leyes dietéticas, leyes sobre la ropa, y leyes pertinentes a casi todos los detalles de la vida en la época del antiguo testamento. Pero también hay dictámenes del nuevo testamento que ya nadie se toma en serio. Por ejemplo, Jesús prohíbe a sus seguidores que tomen cualquier tipo de juramento (Mat 5:34) y Jesús dijo a sus prosélitos que se cortaran su mano derecha si les empujaba al pecado (Mat. 5:30).

Pero hay otros pasajes de las escrituras que no son tomados al pie de la letra por los que dicen que la Biblia es literalemente cierta. Por ejemplo, en Marcos 16:16, Jesús dice «El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado», pero la mayoría de los fundamentalistas creen que el bautismo no es necesario para la salvación. Mentras, I Cor 15:29 menciona el bautismo de los muertos, una práctica repudiada por la mayoría de los literalistas bíblicos.

Entonces, si estas personas no creen en realidad que la Biblia es literalmente verdad, ¿por qué dicen que lo es? ¿Qué quieren decir al decirlo? Las personas que afirman que la Biblia es literalmente verdad tienen muchas razones.

La mayoría de las personas que creen que la Biblia es literalmente verdad nunca se han puesto a pensar en serio si eso es algo sensato de creer o no. Un predicador establecido afirmó repetidamente que la Biblia es literalmente verdad y frecuentemente condenó a aquellos que no creían en lo mismo como peones de Satanás e infieles en peligro del castigo eterno. Como estas personas no quieren ser uno de los infieles, están de acuerdo con que la Biblia debe ser literalmente verdad.

Muchos de los que dicen creer en la verdad literal de la Biblia o no se la han leído o no se la han leído examinando críticamente cada verso para ver si puede ser tomada al pie de la letra. Muchos de estos se leen la Biblia de principio a fin todos los años, pero leer la Biblia no es lo mismo que analizar críticamente cada verso para ver si puede ser tomado literalmente.

Muchos que dicen creer que la Biblia es literalmente la verdad quieren decir que creen en:

Seleccionan ciertos versos y fragmentos y creen que son literales, y no hacen caso al resto. Esto es «literalismo selectivo». Las partes de la Biblia con las cuales estás de acuerdo las tomas literalmente, las partes con las que no estás de acuerdo deben ser interpretadas simbólica o metafóricamente.

Muchos no tienen idea de lo que significa creer que la Biblia es literalmente cierta. Pero hay también muchos que se han leído y estudiado seriamente la Biblia, que tienen títulos de seminarios, que pueden leer los idiomas originales, que conocen la historia de los canones, que saben de arqueología y cultura. Y que predican que la Biblia es literalmente cierta. ¿Por qué lo dicen?

Cuando estos expertos dicen que la Biblia es verdaderamente literal, quieren decir que no está permitido disputar sus creencias. Emplean el literalismo como una defensa, como una manta de seguridad, para evitar pensar o tener que defender su fe. Algunos emplean el literalismo bíblico como arma para mantener a sus seguidores en raya. Sus sermones apelan al literalismo y dicen implícitamente: «si no estás de acuerdo conmigo, eres un peón de Saanás, un infiel que se arriesga al infierno eterno». En algunos casos, es pura demagogia.

Para que la Biblia sea verdad, tiene que ser interpretada correctamente. A lo largo de los siglos se han cometido atrocidades en el nombre de la Biblia: La Santa Inquisición, las cruzadas, la esclavitud, la represión de las mujeres, la quema de brujas, etc...El problema no es Dios, el problema es la mala interpretación de las escrituras.

Los literalistas dicen: «sólo hay una interpretación posible de la Biblia: la mía».

Entonces, ¿qué interpretación es la que vale? ¿Cómo se debe interpretar la Biblia? Sólo mediante oración, estudio y el asesoramiento del Espíritu Santo.

Nunca hemos tenido un entendimiento completo o perfecto de Dios o de sus leyes. Por lo tanto no sorprende que cosas que antes creíamos que estaban bien o mal ahora no lo sean. A lo largo de los años, nuestra postura sobre los baños mixtos, la radio, el baile, el consumo de alcohol, el divorcio y la esclavitud ha cambiado dramáticamente. Esto no quiere decir que seamos menos morales o que hayamos abandonado las leyes de Dios, sino que tenemos un mejor entendimiento de cómo las leyes divinas aplican a nuestras vidas actuales. Además, es razonable esperar que algunas cosas que no se consideran buenas hoy sean buenas en el futuro, y viceversa. En el antiguo testamento, era lógica la prohibición de comer cerdo, pues en ese entonces la mayoría de los cerdos estaban infectados con microorganismos peligrosos. Pero las técnicas de ganadería y la preparación de alimentos modernas convierten esa ley obsoleta.

Si esto te parece a que «cada cual hace lo que le parece bien», no lo es. Las leyes divinas son absolutas, inalterables, eternas e inescrutables. Sin embargo, nuestra mayor esperanza es aproximarnos a un entendimiento de la ley de Dios. Los humanos intentando entender a un Dios infinito es como los ciegos intentando entender a un elefante. A veces parece una serpiente, en otros tramos parece un árbol, y en otros una cuerda. Pero el elefante no cambia, lo que cambia es la interpretación que tiene el ciego del elefante. Por lo cual, nuestro entendimiento de la voluntad divinina para nuestras vidas cambia, pero Su voluntad no.

Copyright © 2002 Steve Falkenberg
Extraído de Biblical literalism