Viaje de enero de 2002
Aprovechando el cumpleaño de mi ex pareja, Josh, en Las Vegas, utilicé la ciudad como puente para mi primera incursión en el suroeste de Estados Unidos (volvería dos veces más). Ver todas las fotos. Ver mapa del recorrido
Me lo pasé tan bien, con situaciones tan irrepetibles y sencillamente preciosas. Y desde este viaje no dejé el volante ningún año para recorrerme algún sitio.
Para mí, ha sido una colección de momentos mágicos.
1. Fuentes del Hotel Bellagio, Las Vegas. Aunque iba con muchos prejuicios sobre la ciudad, el espectáculo de música (Primavera apalache, de Copland) y agua en el lago artificial fue especial.
2. Alba en las montañas de Utah. Era la primera mañana del viaje por carretera, y la suerte, la ilusión y la Pastoral de Beethoven me hicieron saltar las lágrimas. De postre, el cañón de Colob, en el Parque Nacional de Zion.
3. Parque Nacional de Zion, zona sur. No me esperaba mucho de esta reserva natural, pero las vistas y las formaciones rocosas son sobrecogedoras. Todo sublime al final.
4. Amanecer en Arizona. La carretera que lleva hacia el río Colorado desde Utah, la 89A, es una mezcla de desiertos, bosques nevados y cañones impresionantes. Y un curioso puente, el Navajo, sobre el Colorado. No se adivina que a pocos kilómetros de ahí comienza el cataclismo del Gran Cañón.
5. Parque Nacional de Yosemite. Sublime. Me faltan palabras para describirlo, pero ha sido mi favorito (más que el Gran Cañón) en este viaje.
6. Anochecer y amanecer desde la parte norte del Golden Gate, en San Francisco. La ciudad californiana es demasiado. Pero me quedé prendido del puente.
7. Pacific Coast Highway, entre Carmel y San Simeón. Todas las leyendas sobre esta famosa carretera se quedan cortas. Cuando parecía que los acantilados y las panorámicas de mar con montaña no podían ser superadas, mejoraban a la vuelta de cada curva. Mi parte favorita del viaje.
8. Amanecer entre Santa Bárbara y Los Ángeles, Pacific Coast Highway. La carretera no es tan impresionante como en su tramo norte, pero salí tempranísimo de Santa Bárbara y pude adivinar al sol entre las montañas, hasta su salida cerca de Malibu. Y acompañado por el concierto para violín de Beethoven.