Viaje a México, septiembre de 2003
Como parte de mi trabajo, a finales de septiembre de 2003 viajé a Ciudad de México y aproveché el fin de semana para hacer una escapadita. Elegí (por su fama indebida en Estados Unidos) San Miguel de Allende, aparte de Querétaro como dos puntos clave. Armado de un mapa que no sirvió de mucho (tenía autopistas inexistentes), llegué a San Miguel de Allende sin muchos sobresaltos.
Tras recorrerme sus tranquilas calles por unas horas, empecé el regreso a Querétaro. Pero el tiempo conspiró en mi contra. Varias inundaciones hicieron que mi trayecto entre San Miguel y Celaya se prolongara por más de una hora, y luego una espera infernal entre esta última y Querétaro causaron que tardara dos horas más en llegar.
Una vez en Querétaro, la ciudad estaba en plena efusión por las fiestas del día de la independencia de México. Fue todo un festín. Los dos días me dejaron con sed en los labios de conocer el resto de México, país que conocía desde 1988.