Mi madre
Nombre completo de pila: Elvira Bernabéu Cantos.
Nacimiento: 28 de septiembre de 1930.
Lugar: Carretera de Forn d'Alcedo, en las afueras de Valencia.
Padre: José Bernabéu Bernabéu, natural de Denia, Alicante, España.
Madre: María de los Ángeles Cantos de García, de Ontur, Albacete, España.
Graduada de: Filosofía y Letras, Universidad de Valencia.
Mi madre es la persona más increíble que conozco. Tuvo que rehacer su vida a los 43 años, con dos hijos a cuestas. Abandonada por su marido (al cual siguió queriendo durante muchos años después), se abrió una espectacular carrera de ventas en España y luego decidió llevarse a sus dos hijos a una ciudad desconocida en un país en el que nunca había estado. Y sin decirle nada a mi padre.
Es
una vendedora ejemplar, y tiene un encanto entrañable. Es una gran
optimista, no hay problema que para ella no tenga solución. Cariñosa
y cuidadosa, es una gran administradora y cocinera, y (la duda ofende)
una gran madre.
Su ascendente lo tiene en Cáncer, y creo que el signo zodiacal, con su indecisa Libra, no le ha ayudado demasiado. Es demasiado rencorosa, aunque ella no lo admita y no se olvida fácilmente de las ofensas.
Pero, en el fondo, es sumamente práctica y tiene también, increíblemente, una capacidad de perdón inusitada. Es casi equivalente a su amplio corazón, que pese a los reveses y bofetadas, le cuesta mucho dejar de amar.
Chistosa y «echada p'alante», es una gran contadora de chistes, sobre todo los verdes. Como a veces mete la pata hasta el fondo por hablar demasiado, produce unas situaciones insólitas que luego nos causan mucha risa. Se sabe reír de si misma.
Por lo general da muy buenos consejos, aunque no los suele seguir. Poseedora de un sentido común excepcional que a veces le falla, víctima de su inseguridad e indecisión, tiene una capacidad de concentración y tesón sencillamente apabullante.
Aunque
nació en Valencia, sabe muy poco valenciano debido al franquismo
y a una madre manchega que era la que tenía los pantalones. Pero
el poco valenciano que posee lo usa muy a menudo, como por ejemplo su
famoso «recollons, quina nit» o «recollons, qui nanit».
Dudo que estén bien dichos o escritos, pero los utiliza bastante.
Lleva nada menos que 21 años en Estados Unidos intentando hablar inglés, y todavía, nada. De hecho, creo que lo habla un poco peor que antes. Y eso que se casó con un estadounidense, del cual obtuvo la nacionalidad y su actual apellido.
Meteduras de pata famosas:
- Entre bastidores después de un concierto de copla española. Estamos hablando con los artistas principales, que cuentan sobre lo maravilloso de la copla. De repente, doña Elvira suelta: «Sí, es que en mi casa la chacha las cantaba a cada rato».
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| ¡Nene! Doña Elvira en plena acción. |
- -En la Feria de Andalucía, se nos acerca el propietario de un restaurante español. Hacía poco escribí una nota sobre lo que el pobre hombre sufrió en un vuelo de Santo Domingo a Miami, donde fue expulsado del avión y tuvo que andar medio kilómetro al sol entre las pistas de aterrizaje.
¿Viste lo que escribió tu hijo de mí?
Mi madre, en vez de preguntar, decide precipitarse y soltar:
Es que tú te mereces eso y mucho más.
- Un estudiante de sus clases de control mental le dice:
Mi padre es venezolano y mi mamá también, aunque ella es negra.
Uy, pues tú no pareces negro.
