Dyango: esta es mi vida
Esta entrevista en realidad es una narrativa en primera persona hecha por el cantante español Dyango (José Gómez Romero). Dyango me lo contó en el verano de 1998. Se efectuó en el restaurante Trattoria Don Bichi, el antiguo local del Rincón Argentino. No tiene mucho orden, pero se reproduce fidedignamente. Un extracto de esta entrevista fue publicado por el diario El Nuevo Herald de Miami en 1998. Esta es la primera parte, la segunda está aquí.
[Como se la conté a Emilio Guerra en 1998]
De cuando tenía dos años nació mi amor por la música. Sentado en un rincón de mi casa, mientras mi papá toca la trompeta, yo dije que quería ser un día como él. Y ahí que crezocuando en los días cuando cumplí los diez, hice me llevó a la Academia de Múisica de Barcelona y ahí estudié violín, solfeo, teoría trompeta, etc.
Mis padres son de Barcelona, son catalanes, y nací allí.
El 5 marzo de un año bastante lejano en Barcelona en un momento difícil, en la posguerra, que duró 15 años. La hambruna, y que siempre recordaré con mucho agradé esa etapa de mi vida. Con un trozo de pan negro de racionamiento te ibas a jugar a la calle con los amigos. Cuando llegaba mi padre con un pan blanco bajo el brazo parece como aquellas películas italianas sobre el hambre, era así más o menos. Y en casa corría la voz entre mis hermanos el pap ha portat un pa blanc. El padre ha traído un pan blanco. Imagínate, un par normal, eso ya era una dicha en aquel entonces.
Barcelona es una ciudad maravillosa, y tiene un punto que para mí cuando paso por allá siempre me tengo que parar para recordar las cosas de mi infancia que es el mercado de San Antonio, en el mercado de la plaza. Cerca de las rondas. Hay un mercado muy grande .
No había juguetes y no se hacían las cosas como ahora. Para jugar, confeccionábamos una pelota de trapos, y así nos divertíamos. Después me he dado cuenta que mis hijos lo han tenido de todo, pero que a lo mejor no han sabido valorarlo al no tener nada. Y el tener aquella pelota de trapo me ha enseñado a valorarlo.
Si hubiera nacido en Castilla, sería castellano, pero he nacido en Cataluña y mi idioma es el catalán cuando era niño se prohibía hablar el catalán por razones políticas. En las casas siempre se hablaba en catalán. En el colegio el catalán no se podía ni mencionar, al salir siempre hablábamos catalán. Lo nuestro es lo nuestro. Amo a Cataluña, pero hoy en día la gente ya no tiene fronteras. Aunque yo quiero a mi tierra, no soy separatista. Soy regionalista, no vamos a cerrar ahora las fronteras.
Como todo nene, mi primer amor fue una profesora de colegio, a los cinco años, en aquella época, sin saber lo que era, porque a esa edad no sabes nada. Yo he sido un chico precoz en esto del amor y del sexo. Con cinco años, era platónica. Yo estudié en las escuelas pías.
Me gustaba el deporte en general. A los 15/16 años ya jugaba con los grandes de rugby porque era muy fuerrte y corría. Pero tenía muchos problemas, porque como estudiante de música y muy a pesar mío tuve que dejarlo. Era un veneno para mí.
El fútbol siempre ha sido la locura. Como jugador he sido bastante malo, nada del otro mundo. Y después eterno fanático del Barça. Mi primer partido fue en el campo de Las Corts, de la mano de mi padre fui a ver al Barcelona. Y este amor por Barcelona que hace unos años grabé una canción en catalán, Somos Más que un club, y con ella resaltaba todos los valores del Barça. Era una canción de amor, no era ni siquiera un himno. Una canción hermosa de amor para unos colores que. La primera camiseta que los Reyes me trajeron tenía los colores del Barcelona, el intercambio de cromos, todo eso estaba resaltado en la canción.
Lo llevo dentro porque de algo hemos de vivir, de algo de emoción tenemos que poner a la vida. Siempre que puedo, voy al partido del Barcelona.
Pero todo se da por bien empleado porque sé lo que vale un peine, la vida no me ha dado nada, y siempre lo he tenido que hacer todo de cero y valorar las cosas. Soy una persona que los años se han hecho a pesar del éxito, jamás se me ha subido a la cabeza. No está bien que lo diga, pero dicen que soy artista.
Y te que dura hasta los 20 años. Una carrera dura y difícil, por lo mal considerada que están los músicos después en la vida. Una profesión tan o más difícil que la de ingeniero o abogado, pero mucho más mal considerada, porque la música. Entrando al conservatorio me inclino rápidamente por el jazz.
Fui al servicio militar voluntario, al cuerpo de caballería, 20 meses, entonces era así. Podías elegir destino.
Terminando los estudios, lo primero que hice fue formar un grupo, formamos un grupo con los chicos del conservatorio, Los Cinco de Barcelona. Tocaba trompeta y violín y cantaba, hacía mis pinitos. Como éramos aficionados a la música de jazz, nos fuimos a dar una vuelta por las Europas, pensando que lo que hacíamos lo hacíamos muy bien, pero no lo hacíamos tan bien. Fuimos por Alemania bastante, Austria Holanda, La gente que nos encontraba quería que tocáramos pasodobles, chachachá, cosas así, y nosotros queríamos tocar jazz.
Duró cierto tiempo, regresamos a Esp. Y yo formé y ese hombre vio que tenía muchas posibilidades, como un cuento de hadas apareció un tío de la compañía discográfica Columbia y le gustó mucho cómo cantaba y esa es la historia de Dyango. Supongo que antes era más fácil que ahora, no tuve padrinos. Nadie te regala.
Yo me llamo José Gómez Romero, y difícil es ir a una tienda de discos y decir “tiene un disco de José Gómez Romero”, y después porque me sonó más comercial Dyango, en memoria del guitarrista de jazz Django Reinhart, que pertenecía a la agrupación más clásica de Europa, y componente de esto. Y así empecé como la historia de Dyango como cantante a los 21 años.