Pareja gay: nos casamos por rebeldía

Por Emilio Guerra, Univision Online
23 de Febrero de 2004

Cuando José Hernández y Homero del Pino se enteraron el jueves pasado que la ciudad de San Francisco, California, había dado luz verde al matrimonio homosexual, apenas dudaron en manejar las 375 millas desde su casa al sur de Hollywood para casarse en el Día de San Valentín.

Una fila de cientos para casarse

El 12 de febrero, el alcalde de San Francisco Gavin Newsom decidió extender el derecho a matrimonio a personas del mismo sexo, aun cuando la ley de California lo prohíbe.

"La Constitución de California deja claro que no hay lugar para ningún tipo de discriminación", dijo el bando del alcalde Newsom.

Inmediatamente, varios grupos conservadores como Campaign for California Families y Proposition 22 Legal Defense and Education Fund intentaron bloquear la medida en los tribunales.

"Dudé porque pensé que ese mismo viernes iban a parar las licencias", explicó Hernández, que nació en Mexicali, México, hace 31 años. "Pero luego vi que aplazaron la decisión para el martes, y decidimos ir".

Acompañados del hermano de Del Pino y de un amigo, la pareja, que tiene seis años de convivencia, alquiló un auto y salieron a la medianoche del viernes al sábado.

Llegaron a la corte municipal de San Francisco, y a las 7:30 de la mañana se pusieron en fila. Eran la décima pareja del mismo sexo que esperaba para casarse. Cuando las puertas de los tribunales abrieron a las 10, habían centenares de personas esperando, según la Associated Press.

"Cuando estábamos formados, había muchos voluntarios que nos dieron la solicitud de matrimonio, y luego nos dieron un número, el 15. Pasamos por revisión, donde nos daban la licencia, jurabas que lo que decías que era verdad y entonces nos mandaron con una [delegada] para que nos casara", recuerda Hernández.

Debido al gentío, Hernández y Del Pino fueron casados prácticamente en un vestíbulo de la corte municipal de San Francisco.

La emoción sobrecogió a la pareja justo antes de dar el sí.

"Era un momento muy emocional, yo estaba llorando a ríos y mares, fue algo íntimo, donde se sintió el calor humano, principalmente de la comunidad gay y lesbiana. Por todas partes había gente llorando", recordó Hernández.

Pero aunque Hernández y Del Pino ya tienen un certificado de matrimonio, las posiblidades de las 2,600 bodas homosexuales permitidas por San Francisco durante esta semana tengan validez son cada vez menos.

La Agencia de Salud y Servicios Humanos de California, que controla y administra los matrimonios en el estado, dijo hoy que debido a que San Francisco había alterado la planilla uniforme de matrimonio (quitando las categorías de "hombre" y "mujer" en cada una y poniendo "solicitante"), no aceptarían las bodas.

El gobernador Arnold Schwarzenegger pidió al alcalde Newsom que se acoplara a la ley, sobre todo a la Iniciativa 22 de California, referéndum que definió al matrimonio entre un hombre y una mujer.

Además, tanto el presidente de Estados Unidos George W. Bush, como su esposa, la primera dama Laura Bush, hablaron en contra de la medida. El mandatario dijo que estaba perturbado por ello.

Las solicitudes de intervención judicial siguen su marcha. El viernes, un juez escuchará a las partes para decidir si emite una orden para detener los matrimonios.

"La ley de California dice claramente que el matrimonio es para un hombre y una mujer. En nombre de los 4.6 millones de californianos que votaron para proteger el matrimonio entre un hombre y una mujer, estamos pidiendo al tribunal que impida al alcalde Newsom emitir más licencias de matrimonios para parejas del mismo sexo, y que declare que las licencias emitidas ilegalmente desde la semana pasada están nulificadas", dijo Mathew Staver, abogado que representa a Campaign for California Families.

El miércoles, un juez dio seis semanas a la ciudad para que no continúen los matrimonios. Varios expertos judiciales coincidieron en que tarde o temprano la ciudad de San Francisco será obligada a detener estas bodas.

Pero a Hernández le tiene sin cuidado que su matrimonio con el hombre que ama sea invalidado.

"Fuimos con incertidumbre, quizá llegue un día que no tenga validez. Pero estamos dispuestos a tomar ese riego, esto es un acto de desobediencia civil, de rebeldía", aseguró. "Fue el ejemplo, para la comunidad, aquí estamos como pareja y seres humanos, tenemos el derecho de casarnos".