Wyoming, un premio para cualquier viajero
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EMILIO GUERRA
El Nuevo Herald
Considere un viaje a Wyoming como si fuera a jugar a las cuatro esquinas. Elija una de las cuatro para comenzar su descubrimiento y, sencillamente, vaya de una en una hasta cubrir sus puntos más fascinantes.
Lo único que cambiará es que usará un automóvil en lugar de las piernas y tendrá que armarse de paciencia mientras conduce, porque Wyoming es el séptimo estado del país en cuanto a extensión, pero el último en población.
Sus amplias (y extensas) praderas semidesérticas encierran, sin embargo, muchos tesoros que recompensan el tesón del viajero. Wyoming presenta los paisajes más sobrecogedores de las Montañas Rocosas y una oferta natural como pocas.
En nuestro juego comenzaremos por la esquina sureste de este rectangular estado, ocupada por Cheyenne, capital y urbe más importante de Wyoming, con apenas 60,000 habitantes. Aparte del Capitolio, no hay mucho que ver en esta ciudad, catapulta de nuestro destino. Su papel geográfico es clave por su aeropuerto y proximidad [90 millas] a Denver, capital de Colorado, destino que tiene varios vuelos directos desde Miami.
En dirección norte desde Cheyenne por la Interestatal 25, alcanzamos la salida 92, enfilando por la carretera US-24 hasta Fort Laramie, el centro histórico del oeste y durante muchos años el destacamento militar más occidental de los llanos centrales: esta era el último rastro de civilización que muchos pioneros veían al adentrarse en el extenso Camino de Oregón.
Casi 100,000 viajeros pasaron por esa ruta en tierra seca y hostil para alcanzar su destino en la costa del Pacífico o en el paraíso mormón de Utah. Si el viaje por Wyoming entre punto y punto se le hace algo pesado, considere que estos aventureros lo pasaron peor y sin radio.
Un poco más al sur, en el pueblo de Lingi, doblamos en dirección norte por la US-85 en dirección a Sundance. Aquí se puede apreciar el paisaje seco de Wyoming, donde las praderas del medioeste parecen estar a punto de arrepentirse y volverse desierto. Llegando a Sundance, se toma la carretera 14 en dirección oeste, hacia Devil's Tower.
Torre de 'encuentros'
La llamada Torre del Diablo (Devil's Tower) es una formación volcánica en forma de cilindro que se levanta unos 1,300 pies (casi 400 metros) sobre la meseta. Existe una leyenda de la tribu kiowa que dice que varios niños fueron ayudados a escapar de un enorme oso por un árbol mágico que empezó a crecer. El oso dio varios zarpazos pero no tuvo suerte. Todavía se registran ceremonias indígenas en este monumento, por lo cual se ruega al visitante que no toque las piedras ni que trepe durante el mes de junio.
Inmortalizado por la película Close Encounters of the Third Kind, (Encuentros en la Tercera Fase) Devil's Tower tiene además un refugio de perros de pradera y un bonito afluente, bautizado así por los franceses, Belle Fourche.
Hacia el oeste encontramos la ciudad de Gillette, un reducto industrial sin importancia turística, pero que representa un buen punto de reposo para el viajero.
Siguiendo en dirección oeste por la Interestatal 90 se puede apreciar otra vez el desolador paisaje. Durante 70 millas no hay mucho que ver, salvo las praderas pobres y las granjas aisladas. Sin embargo, ya casi llegando a Buffalo se vislumbran las Montañas Bighorn, parte de las Rocosas, levantándose majestuosamente de la meseta.
El cañón del río Bighorn. |
Como una especie de oasis verde, las Bighorn se levantan 8,000 pies en plena llanura. La Carretera 14 cruza las montañas, donde se pueden admirar un sinfín de pinos y apreciar las nieves perennes. Bajando de nuevo al valle, se alcanza el pueblo de Worland.
Baños y dinosaurios
Aquí puede desviarse a las termas de la cercana Thermopolis (31 millas), que a 105 grados constantes de temperatura y en un entorno acogedor, constituyen una excelente parada prolongada. Además de darse un chapuzón, Thermopolis es un centro arqueológico importante donde se han realizado varios descubrimientos de fósiles de dinosaurios. El Centro de Dinosaurios de Wyoming es un interesante museo y yacimiento arqueológico.
Desde Worland también se puede relanzar al paisaje cautivador de los Bighorn, yendo en dirección norte hacia Greybull y por el espectacular Cañón de Shell hasta Burgess Junction. Desde aquí puede ir al cercano embalse de Sibley Lake.
Una vez de vuelta en Burgess Junction, la carretera 14A conduce a dos puntos interesantes. Medicine Wheel es una versión nativa de Stonehenge, donde se creó con rocas calizas un círculo de 80 pies, usado por los indígenas como calendario. De regreso en la vertiginosa 14A, visite en la bajada al llano el precioso Cañón del Bighorn, cuya entrada está justo antes del pueblo de Lovell. Aunque está situado en el estado de Montana, la carretera sólo se puede tomar desde Wyoming y las vistas del encorvado río Bighorn y su cañón de 60 millas de largo merecen la pena.
La Capital de los Rodeos
Desde Lovell o Thermopolis se alcanza Cody, en verano llamada Capital de los Rodeos y una población que sirve de trampolín para el Parque Nacional de Yellowstone, el primero de Estados Unidos y también el más famoso.
Gran parte de esta reserva natural fue un gigantesco volcán, de más de 1,300 millas cuadradas, que marcó las características geotermales que adornan sus inmensas laderas.
Las termas sulfurosas de Mammoth Hot Springs,
en Yellowstone. |
Además, las termas de sulfuro de Mammoth Hot Springs, el Lago Yellowstone, los innumerables géyseres de la Cuenca de Norris y la variada fauna que se puede observar desde la misma carretera, hacen del Parque Nacional de Yellowstone una experiencia inolvidable.
De lo que no se puede olvidar una vez aquí, sin embargo, es de alquilar un automóvil, ya que las distancias en el parque son enormes (de la entrada sur a la norte hay nada menos que 95 millas) y sus carreteras están en constante estado de reparación y son muy transitadas.
Permítase por lo menos dos ajetreados días para observar las maravillas de Yellowstone y por lo menos dos bases diferentes para pasar la noche, bien sea Cody, Gardiner o West Yellowstone.
El otro parque
Justamente al sur comienza otro parque nacional. Nombrado por una espectacular cadena de montañas y lagos cristalinos, el Parque Nacional Grand Tetons asombra por su tamaño. Bautizado por los cazadores franceses, que vieron en las cordilleras cierto parecido con algunas características anatómicas femeninas, los Grand Tetons son un remanso de paz y contraste con Yellowstone.
Aquí la comunión con la naturaleza no se encuentra mediante un fenómeno geotérmico sino adentrándose en sus entrañas y apreciando la majestuosidad de sus laderas.
Varios puntos en los lagos Jackson y Jenny ofrecen embarcaciones y comienzo de senderos por los numerosos puntos de visita.
Muy cerca del parque está la ciudad de Jackson, que debido al encanto natural que lo rodea se ha convertido en un centro favorito de clase alta, y sus boutiques de marcas famosas lo atestiguan. Aunque tiene hoteles muy caros, es un lugar encantador para dar un paseo.
Desde Jackson se toma la carretera 191, que curiosamente está a esa misma distancia de nuestro próximo destino, Rock Springs. La curiosidad, sobre todo después del valle de Bondurant, le parecerá algo monótona, pues cruza otro llano de secanos y poblaciones aisladas en este semidesierto, como la tranquila Pinedale y la rústica Farson.
De Rock Springs alcanzamos Green River, punto de partida para explorar el Cañón de Flaming Gorge. A lo largo del Río Verde (Green River) este larguísimo cañón y embalse ofrece varios miradores espectaculares de sus paredes de cuarzo.
El punto más meriodional es la presa de Flaming Gorge, de 500 pies de altura. Aquí se retorna el camino de vuelta a Wyoming (esta franja del río está en el estado de Utah) por la carretera 191 en dirección norte.
Rock Springs es un buen punto de hospedaje aunque nada atractivo. Pero por lo menos tiene supermercados.
La autopista Interestatal 80 lleva de regreso a Cheyenne, por una ruta desértica y poco vistosa. Por esa razón debe desviarse en la salida 235 hacia Saratoga. Además de unas termas sin olor a sulfuro, es la entrada de la Cordillera Nevada (Snowy Range), parte de las preciosas montañas de Medicine Bow.
Debido a la constante amenaza de la nieve, la carretera sólo está abierta desde junio hasta septiembre, pero el paisaje la convierte en una de las vistas más atractivas de todo el viaje.
Si baja por allí, llegará hasta el Monumento a Lincoln cerca de Laramie, una ciudad universitaria muy bien cuidada y tranquila. Laramie está a 52 millas de Cheyenne, donde el viajero regresará a su primera esquina.
Mi álbum de fotos y relato personal de este viaje.
CUANDO VAYA
Dónde quedarse: Fuera de las zonas ultraturísticas de Yellowstone y Jackson, no deberá encontrar obstáculos para buscar un lugar donde dormir.
El Parque Yellowstone tiene nueve albergues en diferentes puntos que oscilan entre las suites de lujo y las cabañas rústicas. Lógicamente, son las primeras en llenarse. Puede reservar llamando al número (307) 344-7311. Siempre viene bien saber en qué parte del parque se quiere quedar.
Cuando busque hospedaje por teléfono o por Internet, tenga en cuenta que la palabra «cerca» puede significar 50 ó 60 millas de distancia. Ubique los lugares en un mapa (que puede solicitar en el Departamento de Turismo de Wyoming en el 1-800-225-5996 y le mandarán gratuitamente una guía además del mapa de carreteras) para tener una referencia geográfica.
En Cody, intente el Big Bear Motel (307) 587-3117 o el Holiday Motel (800) 341-8000 como opciones económicas.
En West Yellowstone el Alpine Motel (406) 646-7544 y en Gardiner, el Hillcrest Motel (406) 848-7353, o el Town Motel, (406) 848-7322.
Jackson no ofrece nada en cuanto hospedaje económico, pero se puede recomendar The Pioneer (307) 733-3673.
Fechas y clima: Yellowstone National Park (307) 344-7381 abre sus carreteras completamente desde el 1 de mayo hasta el 30 de noviembre. Septiembre es sin duda el mejor mes para conocerse el estado, una temporada en la que no hay muchos turistas veraniegos y el clima es agradable.
