Existen dos corrientes filosóficas sobre la narcoguerra que prevalece en México. La primera es que la estrategia del presidente Felipe Calderón de dividir a los narcotraficantes rendirá frutos a largo plazo. Los nuevos grupos ,más pequeños, serán fáciles de controlar y a la larga, doblegar.
La otra teoría es que al gobierno mexicano se le está yendo las cosas de las manos. Mientras los jerifaltes de antaño cumplían con las normas del juego vis-a-vis las autoridades, el vacío en el poder ha creado minicaudillos que no dudan en hacerse la competencia para ver quién es más brutal.
El mejor ejemplo es Santiago Meza López, alias «El pozolero». Al principio a sueldo de la familia Arellano Félix, El pozolero demostró su pericia al meter a más de 300 personas en barriles de sosa cáustica, creando un pozole o cocido bastante macabro.
La reacción del gobierno mexicano ha sido militarizar las fuerzas del orden en zonas fronterizas, pero ya la violencia se dispara, valga el juego de palabras, por doquier en México.
Hoy: 10 personas mueren en Reynosa en un tiroteo entre narcotraficantes y ejército. Mientras, las calles están llenas de manifestantes que protestan la mano dura militar contra la población.
En los últimos seis días: Un policía y 11 de sus familiares son acribillados en Tabasco.
Todo esto ha transcurrido de manera casi aleatoria, en zonas de México que hasta hace poco eran pacíficas. El excelente especial del Los Angeles Times cuenta que han muerto más de 7.000 personas en dos años de narcoviolencia en México y en su mapa queda patente que no se salva casi ningún rincón.
Poco a poco la violencia se está filtrando al otro lado de la frontera y no parece haber solución alguna.
La otra teoría es que al gobierno mexicano se le está yendo las cosas de las manos. Mientras los jerifaltes de antaño cumplían con las normas del juego vis-a-vis las autoridades, el vacío en el poder ha creado minicaudillos que no dudan en hacerse la competencia para ver quién es más brutal.
El mejor ejemplo es Santiago Meza López, alias «El pozolero». Al principio a sueldo de la familia Arellano Félix, El pozolero demostró su pericia al meter a más de 300 personas en barriles de sosa cáustica, creando un pozole o cocido bastante macabro.
La reacción del gobierno mexicano ha sido militarizar las fuerzas del orden en zonas fronterizas, pero ya la violencia se dispara, valga el juego de palabras, por doquier en México.
Hoy: 10 personas mueren en Reynosa en un tiroteo entre narcotraficantes y ejército. Mientras, las calles están llenas de manifestantes que protestan la mano dura militar contra la población.
En los últimos seis días: Un policía y 11 de sus familiares son acribillados en Tabasco.
- Una comisaría en Lázaro Cárdenas, Michoacán, sufrió su cuarto atentado con bombas de mano en lo que va de la semana. Por ahora van 11 heridos.
- Un fotógrafo, que pasa a incluir la larga lista de periodistas asesinados en México por la narcoviolencia, muere en Iguala, Guerrero.
- Ocho personas mueren en un tiroteo en un restaurante Hostotipaquillo, Jalisco.
- Cinco personas mueren en un velatorio en Gómez Palacio, Durango.
- Ocho personas mueren en la puerta de un bar de Torreón, Coahuila
Todo esto ha transcurrido de manera casi aleatoria, en zonas de México que hasta hace poco eran pacíficas. El excelente especial del Los Angeles Times cuenta que han muerto más de 7.000 personas en dos años de narcoviolencia en México y en su mapa queda patente que no se salva casi ningún rincón.
Poco a poco la violencia se está filtrando al otro lado de la frontera y no parece haber solución alguna.

Comentarios ( 1)
La extrema violencia de Méjico solo pone de manifiesto la lucha por el poder de los clanes de la droga. los narcos tienen infiltrados todos los estamentos del poder. porque durante años - PRI - iban " a medias " con la clase politica, y ahora es como una metástasis casi imposible de erradicar
Por Javier | 29 de Marzo 2009 a las 11:16 AM