La gente me pregunta cuál es la traba mayor para pasear tanto por Nueva York. Creen que es el clima (falso, no suelo pasear si llueve mucho, aunque sí he salido un par de veces durante una nevada) o la soledad (tampoco, gracias a Dios por los podcasts).
A primera vista diría que es el cansancio, ya cuando llego a la barrera de los 20 kilómetros en un solo día, como me pasó ayer en Astoria a las 2 de la tarde, me suelo rajar y no seguir. Quizá por eso he roto la barrera de los 20 kilómetros sólo 11 veces en 58 paseos.
Pero no, desde que me empecé a tomar esto en serio hace ya casi 10 meses lo peor es tener que ir al baño. Primero que en Nueva York no abundan precisamente los urinarios públicos. Puedes elegir una cafetería para hacerlo, pero siempre eligen un consumo mínimo. Y seamos honestos, cuando estás en medio de un paseo, cualquier tentación es válida para caer y pedir comida.
En el Bronx, por ejemplo, abundan los McDonalds y el puñado de veces que tuve que ir al baño porque no podía más, acabé comiéndome algo.
Otra opción son los parques, que casi siempre tienen sus baños, pero aquí también existe una traba. En la gran mayoría, estos jardines infantiles o playgrounds son para los chicos, y para entrar hace falta acompañar a un menor.
Huelga decir que a veces no me queda otra que aliviarme donde mejor pueda. Es una cochinada, lo reconozco, pero después de 10, 15 kilómetros, la vejiga no entiende de razones ni de estética.
A primera vista diría que es el cansancio, ya cuando llego a la barrera de los 20 kilómetros en un solo día, como me pasó ayer en Astoria a las 2 de la tarde, me suelo rajar y no seguir. Quizá por eso he roto la barrera de los 20 kilómetros sólo 11 veces en 58 paseos.
Pero no, desde que me empecé a tomar esto en serio hace ya casi 10 meses lo peor es tener que ir al baño. Primero que en Nueva York no abundan precisamente los urinarios públicos. Puedes elegir una cafetería para hacerlo, pero siempre eligen un consumo mínimo. Y seamos honestos, cuando estás en medio de un paseo, cualquier tentación es válida para caer y pedir comida.
En el Bronx, por ejemplo, abundan los McDonalds y el puñado de veces que tuve que ir al baño porque no podía más, acabé comiéndome algo.
Otra opción son los parques, que casi siempre tienen sus baños, pero aquí también existe una traba. En la gran mayoría, estos jardines infantiles o playgrounds son para los chicos, y para entrar hace falta acompañar a un menor.
Huelga decir que a veces no me queda otra que aliviarme donde mejor pueda. Es una cochinada, lo reconozco, pero después de 10, 15 kilómetros, la vejiga no entiende de razones ni de estética.

Comentarios ( 1)
A partir de los cuarenta la próstata empieza a hacer de las suyas.
Por javier | 27 de Mayo 2009 a las 03:20 AM