Nos encontramos con varios amigos y fue curioso ver los floridos jardines con sus ojos de sorpresa. A mí no me impactó tanto porque debido a que las cosas en la ciudad empiezan a florecer en serio a finales de abril, ya estaba un poco acostumbrado.
Pero es curioso lo que hace conocer el barrio. Durante nuestra visita de hace un año, ir al Bronx parecía remoto, peligroso. Ahora me lo conozco muy bien y al salir fuimos al mercado de Arthur Avenue a comer sus famosos bocadillos.
Después fuimos a comprar raviolis de queso romano y pan con prosciutto en la panadería Terranova y luego a la tienda de al lado a conseguir mozzarella fresco y queso romano rallado. Una delicia, aunque al volver a casa con la capota bajada y el solazo casi se nos estropea la mozzarella.
Hace dos meses que, tras muchos fines de semana y casi 250 kilómetros recorridos en sus calles, dejé de pasear por el Bronx. Pero a veces dan ganas de mudarse a Arthur Avenue y tener todas esas cosas tan cerca, pero luego me temo que saldré rodando como un tonel al mes de lo (más) gordo que me pondría.
Me gustaría saber el nombre de esta bonita flor en la foto, aunque de plantas y de flores no tengo la menor idea. Más fotos aquí.
