Hace dos meses el municipio inauguró el parque del High Line, una línea ferroviaria abandonada en 1980 que señala el pasado industrial de Manhattan. Sus dos kilómetros de tramo elevado dan una vista envidiable de Chelsea y el Meatpacking District, siempre acariciando el margen del río Hudson.
Sabía que me iba a gustar, pero no sospechaba que tanto. La jardinería y el diseño están perfectos, conjugan un espacio urbano con su pasado ferroviario y a la vez con el mobiliario urbano. Fuimos por la tarde pero me supongo que de noche, entre los rascacielos, tiene que ser muy especial.
