Siempre cuento que me doy amplios paseos por Nueva York por cuatro motivos distintos: quiero conocer toda la ciudad a fondo, me da mucha paz, me permite fotografiar y es bueno para la salud.
Aunque llevo aquí 26 meses, empecé en serio el verano pasado. Es cierto, aquí retomé la costumbre del paseo, que había quedado anquilosada en Miami. Cuando nos mudamos a esta casa, la distancia hasta la boca del metro (300 metros) me parecía mucho, pero ahora está chupada.
Y poco a poco he ido rompiendo hitos de distancia (10 kilómetros en marzo de 2008, 15 kms. en agosto, 20 kms. en noviembre, 25 en diciembre, 30 en abril y 40 hace un par de semanas) y también geográficos. Conozco zonas de la ciudad que la inmensa mayoría de sus habitantes no se molestan o atreven a descubrir.
Al principio tuve bastantes agujetas pero hasta la semana pasada, cuando recorrí 43 kilómetros en 12 horas, no me daban mucho. Los 43 fue en Staten Island, isla de cerros accidentados, y bueno, estuve dos o tres días sin muchas ganas de moverme. Si a eso se añade que he descubierto una alergia a mi propio sudor (ya no puedo llevar calcetines largos, por ejemplo), a veces me complico por gusto. ¡Pero qué gusto!
Aunque llevo aquí 26 meses, empecé en serio el verano pasado. Es cierto, aquí retomé la costumbre del paseo, que había quedado anquilosada en Miami. Cuando nos mudamos a esta casa, la distancia hasta la boca del metro (300 metros) me parecía mucho, pero ahora está chupada.
Y poco a poco he ido rompiendo hitos de distancia (10 kilómetros en marzo de 2008, 15 kms. en agosto, 20 kms. en noviembre, 25 en diciembre, 30 en abril y 40 hace un par de semanas) y también geográficos. Conozco zonas de la ciudad que la inmensa mayoría de sus habitantes no se molestan o atreven a descubrir.
Al principio tuve bastantes agujetas pero hasta la semana pasada, cuando recorrí 43 kilómetros en 12 horas, no me daban mucho. Los 43 fue en Staten Island, isla de cerros accidentados, y bueno, estuve dos o tres días sin muchas ganas de moverme. Si a eso se añade que he descubierto una alergia a mi propio sudor (ya no puedo llevar calcetines largos, por ejemplo), a veces me complico por gusto. ¡Pero qué gusto!

Comentarios ( 2)
Me imagino una gran soledad en esos larguisimos paseos, porque solo podría acompañarte un "clon" o un subordinado emocional
Por javier | 17 de Septiembre 2009 a las 10:40 AM
No, hombre, no, Javier. Me acuerdo mucho de ti y de los muchos ánimos que me das y eso me hace sentir muy acompañado. Ya sabes, tu derroche de energía positiva vale muchos cafés.
Por Emilio
|
17 de Septiembre 2009 a las 12:04 PM