Hace unos meses sufrí una oleada de comentarios basura. Fueron en promedio unos 100 al día. Debido a que tenía los comentarios abiertos para todos mis apartados, empezando por los del año 2000, quitarlos representaba una labor de horas.
Decidí quitar los comentarios, pero me arrepentí y hace unas semanas los reactivé. Tendría que haberlo puesto a prueba (ya me extrañaba a mí que nadie comentara nada), pero no lo hice. Error de mi parte. Al reactivar los comentarios por defecto, el sistema adoptó una forma de registro. Pero como no sabía que eso iba a suceder, no activé el registro. Total, nadie podía comentar.
Un par de personas han protestado, atribuyéndome designios de censura. Nada de eso, repito la frase de Napoleón: «No atribuyas a la maldad lo que pueda ser explicado por la incompentencia».
Decidí quitar los comentarios, pero me arrepentí y hace unas semanas los reactivé. Tendría que haberlo puesto a prueba (ya me extrañaba a mí que nadie comentara nada), pero no lo hice. Error de mi parte. Al reactivar los comentarios por defecto, el sistema adoptó una forma de registro. Pero como no sabía que eso iba a suceder, no activé el registro. Total, nadie podía comentar.
Un par de personas han protestado, atribuyéndome designios de censura. Nada de eso, repito la frase de Napoleón: «No atribuyas a la maldad lo que pueda ser explicado por la incompentencia».

Comentarios ( 2)
Gran frase. Saludos, Emilio. :)
Por Alfonso | 21 de Enero 2010 a las 02:23 AM
en todo caso... si aca aceptesen eso... estaria todos patas pa arriba
Por Gabo | 21 de Enero 2010 a las 04:01 PM