Debo confesarlo, ya estaba hasta las narices del invierno. La nevada del pasado 27, aparte de voluminosa, precipitó una serie de sucesos con mi coche que nos llevaron, cinco horas después de quitar bastante nieve para poderlo sacar, a dejarnos tirados.
Las cosas cambian de repente. Ayer sábado el sol brilló, las orquídeas del Jardín Botánico estaban a toda flor y de repente pude andar casi 30 kilómetros en camiseta. El mercurio rozó los 23 grados a las dos de la soleadísima tarde; media hora antes ocurrió el equinocio de primavera.
A los que me preguntan cómo puedo vivir en un lugar con un clima tan extremo, siempre contesto que al final de cada estación deseas que llegue la siguiente. Al terminar el verano pasado no veía que llegara la hora para que refrescara. Y así. En medio de los extremos están la deliciosa primavera y el colorido otoño.
Hace algunos años, cansado del calor intenso de Miami, soñaba con irme a vivir a Eureka, una bonita ciudad en la espectacular costa norte californiania donde el mercurio nunca sube de los 25 grados ni desciende por debajo de los cinco. Hoy por hoy, no lo cambiaría el clima de Nueva York por nada.
Las cosas cambian de repente. Ayer sábado el sol brilló, las orquídeas del Jardín Botánico estaban a toda flor y de repente pude andar casi 30 kilómetros en camiseta. El mercurio rozó los 23 grados a las dos de la soleadísima tarde; media hora antes ocurrió el equinocio de primavera.
A los que me preguntan cómo puedo vivir en un lugar con un clima tan extremo, siempre contesto que al final de cada estación deseas que llegue la siguiente. Al terminar el verano pasado no veía que llegara la hora para que refrescara. Y así. En medio de los extremos están la deliciosa primavera y el colorido otoño.
Hace algunos años, cansado del calor intenso de Miami, soñaba con irme a vivir a Eureka, una bonita ciudad en la espectacular costa norte californiania donde el mercurio nunca sube de los 25 grados ni desciende por debajo de los cinco. Hoy por hoy, no lo cambiaría el clima de Nueva York por nada.

Comentarios ( 1)
Ya se que existe Eureka, antes no.
Lo importante de las ciudades es lo que te pase en ellas, aunque el clima no es una tonteria
Por javier | 24 de Marzo 2010 a las 07:51 AM