Hace cinco años, mientras visitaba un cambalache de diversas colecciones llamado Museo Rafael Coronel, en Zacatecas, me di cuenta que tengo más paciencia para las cosas que antes no me interesaban.
Como muestra está el botón del espectacular Jardín Botánico que tiene Nueva York. En los últimos dos años lo he visitado seis veces, y eso que para llegar en transporte público a ese recóndito (para mí) rincón del Bronx te puedes tirar más de hora y media.
He visto a muchos, acostumbrados a jardines botánicos de poca monta en otras ciudades, maravillarse no solo por su extensión (97 hectáreas), sino por el cuidado y diversidad de sus instalaciones y plantas.
El motivo es muy sencillo: cuando uno llega a la entrada del invernadero principal, en letras grandes están los nombres de los fundadores de este jardín público: J. Pierpont Morgan, Andrew Carnegie, Cornelius Vanderbilt, y John D. Rockefeller, entre otros magnates que tanto dieron al municipio y pueblo de Nueva York.
La exhibición de este fin de semana no decepcionó: orquídeas tropicales. Por primera vez, me tocó hacer cola para entrar, pero mereció la pena.
Como muestra está el botón del espectacular Jardín Botánico que tiene Nueva York. En los últimos dos años lo he visitado seis veces, y eso que para llegar en transporte público a ese recóndito (para mí) rincón del Bronx te puedes tirar más de hora y media.
He visto a muchos, acostumbrados a jardines botánicos de poca monta en otras ciudades, maravillarse no solo por su extensión (97 hectáreas), sino por el cuidado y diversidad de sus instalaciones y plantas.
El motivo es muy sencillo: cuando uno llega a la entrada del invernadero principal, en letras grandes están los nombres de los fundadores de este jardín público: J. Pierpont Morgan, Andrew Carnegie, Cornelius Vanderbilt, y John D. Rockefeller, entre otros magnates que tanto dieron al municipio y pueblo de Nueva York.
La exhibición de este fin de semana no decepcionó: orquídeas tropicales. Por primera vez, me tocó hacer cola para entrar, pero mereció la pena.

Comentarios ( 1)
No me imagino a esos ilustres banqueros preocupados por las flores, como no fueran por las que le enviaban a sus amantes.
Por javier | 24 de Marzo 2010 a las 08:00 AM