En la primavera de 1994 sentí el placer de ver mi firma por primera vez en un diario de tirada importante. Creo que era una nota sobre Phil Collins. Posteriormente el placer aumentó al ver plasmados mis artículos en un periódico en inglés de gran prestigio.
Dieciséis años más tarde, tengo el placer de ver una de mis fotografías en la importante revista The Atlantic. Se combinaron tanto la calidad (según me cuentan) y la importancia de estar muy cerca de dónde se sitúa la acción en el Bronx en el cuento que ilustra.
Ver la firma te devuelve un poco la ilusión, saber que en el fondo todo es posible con un poco de suerte y mucho esmero.
La foto empleada está aquí. El cuento aquí, aunque no emplearon mi foto para la versión electrónica.
Dieciséis años más tarde, tengo el placer de ver una de mis fotografías en la importante revista The Atlantic. Se combinaron tanto la calidad (según me cuentan) y la importancia de estar muy cerca de dónde se sitúa la acción en el Bronx en el cuento que ilustra.
Ver la firma te devuelve un poco la ilusión, saber que en el fondo todo es posible con un poco de suerte y mucho esmero.
La foto empleada está aquí. El cuento aquí, aunque no emplearon mi foto para la versión electrónica.
