Estuve leyendo en un diario español las «enormes presiones» que la comunidad inmigrante pone en ciertas ciudades, donde la tasa de inmigrante nacido en el extranjero supera a veces el 20 por ciento.
La cita me hace sonreír. Estas son las cifras del censo de 1890 para lo que es, 120 años más tarde, la ciudad de Nueva York.
En ese año el 44 por ciento de los habitantes de Manhattan han nacido fuera del país.
Y por la ciudad de Nueva York rondan los nativos de estos países: Alemania, 334.748. Irlanda, 314.217; Inglaterra, 72.845, Rusia (casi todos judíos), 53.232; Italia (la inmigración de ese país acababa de empezar en serio) 53.017, negros, 42.816; Austria, 29.712; Escocia, 21.618; Suecia, 18.642; Canadá, 16.165; Francia, 14.390; Hungría, 13.633.
La lista sigue. En los últimos 120 años esta ciudad ha crecido demográficamente y también en términos inmigratorios. Actualmente, el 40 por ciento de los habitantes neoyorquinos han nacido fuera de Estados Unidos.
Desde un principio aceptó a extranjeros y, según denuncia impotentemente un jesuita en la época de la colonia holandesa, personas de todas las fes.
No creo que le haya ido mal a la ciudad. Todos acabaron integrándose y, no me cabe duda, los inmigrantes de hoy se acabarán integrando también.
La cita me hace sonreír. Estas son las cifras del censo de 1890 para lo que es, 120 años más tarde, la ciudad de Nueva York.
En ese año el 44 por ciento de los habitantes de Manhattan han nacido fuera del país.
Y por la ciudad de Nueva York rondan los nativos de estos países: Alemania, 334.748. Irlanda, 314.217; Inglaterra, 72.845, Rusia (casi todos judíos), 53.232; Italia (la inmigración de ese país acababa de empezar en serio) 53.017, negros, 42.816; Austria, 29.712; Escocia, 21.618; Suecia, 18.642; Canadá, 16.165; Francia, 14.390; Hungría, 13.633.
La lista sigue. En los últimos 120 años esta ciudad ha crecido demográficamente y también en términos inmigratorios. Actualmente, el 40 por ciento de los habitantes neoyorquinos han nacido fuera de Estados Unidos.
Desde un principio aceptó a extranjeros y, según denuncia impotentemente un jesuita en la época de la colonia holandesa, personas de todas las fes.
No creo que le haya ido mal a la ciudad. Todos acabaron integrándose y, no me cabe duda, los inmigrantes de hoy se acabarán integrando también.

Comentarios ( 1)
Todo es opinable, pero a la luz de lo que pasa en muchas ciudades europeas de integración nada de nada. Puede integrarse un holandés, un inglés o un alemán, pero un "hispano" u asiático difícilmente, ni renuncian a su cultura ni a su lengua, ni a su religión, es más, en no pocas ocasiones se radicalizan, para no perder eso que se llama "identidad cultural"
Por javier | 6 de Abril 2010 a las 08:38 AM