Hace casi una década, la marca Apple era defendida por sus usuarios como mucho más ágil, útil, estable y rápida que su principal competencia, Microsoft. Aunque ya sabemos quien ha ganado la batalla de las PCs, en los últimos 10 años Apple ha adquirido una visibilidad y mercado gigantescos debido a sus cachivaches como el iPod (en todas sus variantes) y ahora el iPhone.
De ser el pequeño David, Apple se ha convertido en un casquivano Goliat. Es sumamente monopolista y defiende sus marcas y negocios con una ferocidad que hace que Bill Gates parezca una colegiala indefensa en comparación.
Y confesemos que sus productos no son tan buenos. En la oficina mi equipo editorial utilizamos MacBooks y está cantado que al año el disco duro casi siempre falla, entre otros problemas. Cuando empiezo a oír el funesto tamboreo, ya sé que mis datos están a un paso de la extremaunción.
Pero el iPhone ya es punto y aparte. Existen numerosas alternativas, quizá no tan buenas a veces pero sí más baratas. De cualquier manera el telefoncito de marras (que yo poseo gracias a una buena oferta) tiene sus defectitos. Por ejemplo, enviar un par de fotos como adjunto en un correo electrónico es imposible. Tienes que ir a cada foto y enviarla una a una.
La nueva versión del iPhone tiene un anuncio inusitado. Una pareja mantiene una videoconversación con su iPhone. Lo que no dice la publicidad es que hace falta estar conectado a una red inalámbrica ajena a la de la compañía telefónica. Y que hay que sujetar el teléfono todo el rato. O sea, hacer algo que se lleva haciendo con webcams desde hace una década. Sí, puede ser más fácil, pero si se analiza bien, no tanto.
En fin, mucha publicidad para un teléfono que cuesta 199 dólares. Y mejor no mencionar el camelo que es el iPad.

Comentarios ( 1)
Nunca me he dejado sacar un euro por los de Apple ni pienso. La mayoria de los programas se hacen para Microsoft, y a demás sus productos son carisimos. Que les den...
Por javier | 9 de Julio 2010 a las 09:24 AM