Durante mi viaje a Las Vegas un editor del Los Angeles Times me dijo que mi acento (en inglés, claro) era mitad español, mitad neoyorquino. Me hizo gracia, más que nada porque el acento excesivo neoyorquino me parece espantoso, pero sí estoy adquiriendo ribetes por aquí y por allá.
Debido a que también trabajo en Long Island, último reducto del castizo acento Brooklynense, siento su impacto a diario. Como dice una editora de mesa que trabaja conmigo, «pensé que el acento de Long Island era un mito hasta que empecé a trabajar aquí».
Jamás volveré a pronunciar talk y brother igual.
Debido a que también trabajo en Long Island, último reducto del castizo acento Brooklynense, siento su impacto a diario. Como dice una editora de mesa que trabaja conmigo, «pensé que el acento de Long Island era un mito hasta que empecé a trabajar aquí».
Jamás volveré a pronunciar talk y brother igual.

Comentarios ( 1)
En inglaterra el acento - no el aspecto físico - es un inequivoco distintivo del nivel social de la persona. En los colegios privados y por tanto elitistas, lo primero que hacen es "cambiar el acento" a los paletos ricos.
A mi particularmente me desagrada - tampoco en exceso - el acento que no sea el castellano, aunque al principio me haga gracia y según en quien luego me da por cu....
Por javier | 9 de Julio 2010 a las 09:11 AM