La historia de Andrew Carnegie es una de esas de ensueño. Nació en el seno de una familia escocesa obrera, y gracias a su tesón e inteligencia se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo. Es famoso por su frase: «Hay que ganar la mayor cantidad de dinero posible y después dárselo a la caridad».
En lo primero fue implacable, creador de empresas de acero en las que se trataba empleados a la patada. Y en lo segundo sobresalió por el increíble número de construcciones filantrópicas que llevan su nombre. Sólo en Nueva York, casi 30 bibliotecas (casi todas joyitas de arquitectura) fueron construidas con su gigantesco legado.En dólares constantes, Carnegie llegó a acumular 289 mil millones.
A finales del siglo XIX, Carnegie decidió construir una mansión, pero dos cosas le apartaron de los nuevos barrios de clase alta del momento. Los palacetes de la Quinta Avenida apenas tenían jardín y les faltaba brisa. Decidió irse al punto más alto de la avenida, en la 91 y construir su enorme mansión.
Concluida en 1903, tiene 5.500 metros construidos en una parcela de 6.100. Tras su muerte la viuda legó la mansión al museo Smithsonian, y actualmente es el museo Cooper-Hewitt de diseño de interiores.
El epitafio reza: «Aquí yace un hombre que supo cómo rodearse de hombres más hábiles que él».
En lo primero fue implacable, creador de empresas de acero en las que se trataba empleados a la patada. Y en lo segundo sobresalió por el increíble número de construcciones filantrópicas que llevan su nombre. Sólo en Nueva York, casi 30 bibliotecas (casi todas joyitas de arquitectura) fueron construidas con su gigantesco legado.En dólares constantes, Carnegie llegó a acumular 289 mil millones.
A finales del siglo XIX, Carnegie decidió construir una mansión, pero dos cosas le apartaron de los nuevos barrios de clase alta del momento. Los palacetes de la Quinta Avenida apenas tenían jardín y les faltaba brisa. Decidió irse al punto más alto de la avenida, en la 91 y construir su enorme mansión.
Concluida en 1903, tiene 5.500 metros construidos en una parcela de 6.100. Tras su muerte la viuda legó la mansión al museo Smithsonian, y actualmente es el museo Cooper-Hewitt de diseño de interiores.
El epitafio reza: «Aquí yace un hombre que supo cómo rodearse de hombres más hábiles que él».

Comentarios ( 1)
Detrás de una gran fortuna siempre hay un tipo implacable y manipulador, y a veces hasta un crimen o varios
Por javier | 31 de Julio 2010 a las 12:05 PM